Miguel Ángel Ordóñez Moya

NOTA SOBRE LA SUPRESIÓN GENERAL DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Miguel Ángel Ordóñez Moya at

"Notas sobre la supresión general de los partidos políticos" por Simone Weil.

http://www.ddooss.org/articulos/textos/Simone_Weil.htm 

Aunque es un poco largo (que daño ha hecho esto de los 140 caracteres), es de una tremenda actualidad.

Pego algunos de los párrafos que más me han llamado la atención.


".., el pueblo no ha tenido nunca la ocasión ni los medios de expresar un parecer sobre un problema cualquiera de la vida pública; y todo lo que escapa a los intereses particulares se deja para las pasiones colectivas, a las que se alimenta sistemática y oficialmente."


"Para valorar a los partidos políticos según el criterio de la verdad, de la justicia, del bien público, conviene comenzar discerniendo sus características esenciales. Se pueden enumerar tres:

Un partido político es una máquina de fabricar pasión colectiva.

Un partido político es una organización construida de tal modo que ejerce una presión colectiva sobre el pensamiento de cada uno de los seres humanos que son sus miembros.

La primera finalidad y, en última instancia, la única finalidad de todo partido político es su propio crecimiento, y eso sin límite."

"Se ejerce la presión colectiva sobre el gran público mediante la propaganda. La finalidad confesada de la propaganda es persuadir y no comunicar luz. Hitler vio perfectamente que la propaganda es siempre un intento de someter a los espíritus. Todos los partidos hacen propaganda. El que no la hiciera desaparecería por el hecho de que los demás sí la hacen. Todos confiesan que hacen propaganda. Nadie es tan audaz en la mentira como para afirmar que se propone la educación del público, que forma el juicio del pueblo."

"Un hombre que se afilia a un partido seguramente ha percibido, en la acción y la propaganda de ese partido, cosas que le han parecido justas y buenas. Pero jamás ha estudiado la posición del partido respecto a todos los problemas de la vida pública. Al entrar en el partido, acepta posiciones que ignora. De esa manera somete su pensamiento a la autoridad del partido. Cuando, poco a poco, conozca esas posiciones, las admitirá sin examen.

Es exactamente la situación del que se adhiere a la ortodoxia católica concebida como hace santo Tomás. Si un hombre dijera, al pedir su carnet de miembro: «Estoy de acuerdo con el partido en tal y tal y tal punto; no he estudiado sus otras posiciones y me reservo la opinión mientras no las haya estudiado», se le rogaría sin duda que volviera en otro momento."