
Desertores del asfalto
EVAnaRkISTO at
En los 50-60-70 se les llamaba despectivamente "desertores del arado" a la gente que abandonaba el campo para irse a las ciudades. Propongo reapropiarnos del lenguaje y usar con orgullo la expresión "desertores del asfalto" para aquellos que decidimos construir un mundo más libre, justo y solidario en el único sitio donde eso es posible: en/con la tierra.
Las ciudades son vampiros que extraen la vida de las personas. Y en el contexto de crisis civilizatoria son, a mi modo de ver, insostenibles. Quien quiera luchar por salvarlas, que lo haga. A mí no me interesa.
La izquierda en crisis, bajo el síndrome de Estocolomo
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"Sostengo que es el deslumbramiento ante los efectos del progreso tecnológico lo que mantiene atrapada a la izquierda en las redes de la modernidad capitalista y en su aparato de dominación. La crisis no es del capitalismo, sino de la izquierda capitalista. Mediante el empleo de luminosidad artificial se logra generar una forma de ilusión por la que todo objeto así iluminado es percibido como real. Esta distorsión elemental ya no necesita ser ocultada porque forma parte de la propia ideología tecnológica, de su identidad ontológica y cuasimágica. Ha sido creada una “realidad” radicalmente nueva, no basada en el objeto mismo sino en su iluminación, es la mística bloom, una vacua sacralización del progreso tecnológico, que impregna todo el aire que respiramos, a derecha e izquierda, arriba y abajo.
A medida que avanza nuestro conocimiento experiencial de “la crisis”, vamos acercándonos a una mejor comprensión de lo que está sucediendo. Si en algún momento hemos sentido esta crisis como el territorio de “una batalla entre los de arriba y los de abajo”, esta percepción se nos está derrumbando aceleradamente bajo la contumaz persistencia de los hechos: esta guerra sólo admite un resultado posible. Y no hay contienda real cuando el vencedor es predecible. Por eso que esta guerra no puede ser otra cosa que una escenificación, pura apariencia, una representación teatral perfectamente orquestada y ejecutada a fin de justificar un guión y un desenlace ya previstos de antemano.
La tradicional teoría marxista de la alienación capitalista ha sido subvertida por la propia praxis del marxismo, subvirtiendo a su vez a toda la izquierda. El deslumbramiento marxista por la productividad y la tecnología está en el origen de esta subversión procapitalista. La profecía marxista de una apoteosis capitalista, como condición previa y necesaria a la emancipación proletaria, ha resultado un fiasco de dimensión cósmica. Si alguna vez el proletariado tuvo conciencia de clase, la ha perdido; y si todavía existe como clase social, no es por voluntad propia, sino de la clase burguesa antagonista; borrada su memoria histórica, privada de presente, la proletaria es una clase social sin conciencia ni futuro. La tecnología capitalista ha hecho que la fuerza de trabajo, en la que se fundaba la esperanza proletaria, sea hoy obsoleta y perfectamente prescindible. Ya no hay, pues, una clase emancipable, no hay un sujeto revolucionario, sólo hay capitalismo triunfal y rampante, sólo neoliberalismo más o menos socialdemócrata, como hemos visto en las últimas décadas; o neofascista, como ya estamos viendo venir. La vida toda ha sido integrada en el sistema de control biopolítico desplegado por el artefacto estatal-capitalista, toda ella es ya mercancía, tan intercambiable como deshechable, sólo consumible, sin más destino, como corresponde a toda mercancía.
Y si renunciamos a la emancipación en el seno de una civilización que consideramos insalvable, entonces, ¿por qué quedarnos en las metrópolis, que son su materialización más perfecta y sofisticada, porqué seguir secuestrados por la ideología de la producción y el consumo capitalista?, ¿porqué no vivir en las vaciadas aldeas rurales abandonadas, susceptibles de acoger comunidades autogestionadas, porque no vivir ruralmente, en modo lo más inmune posible a la civilización urbana-capitalista?...muchos revolucionarios urbanos dicen aborrecer la normalización de la vida en la ciudad y al tiempo reconocen su incapacidad para prescindir de las “bondades” que ofrece la aborrecida ciudad. "
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"No deja de ser una paradoja de apariencia irresoluble, que contamina a toda la militancia de izquierdas y a toda su clientela electoral. Se prefiere aportar “habitabilidad” al capitalismo que emprender la titánica tarea de construir un mundo alternativo. Al respecto, Jacques Ranciere (2) formuló una pregunta inquisidora: “¿por qué queréis liberar a una sociedad que es feliz en su alienación?, ¿acaso la tétrica decadencia capitalista es demasiado adictiva como para que tengamos el coraje de organizar un mundo a nuestra medida?...es más, la clave consiste en responder a esta pregunta: ¿sabríamos hacerlo?”"
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"Esta es la propuesta: construir una vida comunitaria, es decir, democrática y, por tanto, necesariamente al margen del Estado y contra el Estado. Provisionalmente, algunas personas la hemos empezado a llamar “revolución integral” y tiene como imprescindible tarea la de agitar la secuestrada conciencia de la izquierda, deslumbrada por el bloom tecnológico, narcotizada bajo el síndrome de Estocolmo.
Porque, ¿de dónde, si no, ha de nutrirse la revolución ética, ecológica, social, económica, cultural y política necesaria?, ¿de dónde, sino de la izquierda educada en el materialismo marxista y adicta al orden estatal-capitalista?, ¿de dónde, sino de su deserción consciente y radical?"

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>> EVAnaRkISTO:
“[...] Las ciudades son vampiros que extraen la vida de las personas [...]”
Qué gran verdad!! Yo viví durante unos años en ciudades y en aquel momento no me daba cuenta de que me faltaba algo. Incluso al principio me hizo ilusión, era yo un mozalbete por entonces, con ganas de ver mundo y de comérselo.
Cuando dejé de vivir en semejantes lugares llegué, por casualidad, a una isla pequeña en el mar Mediterráneo y viví, por primera vez, en una casa en el campo. Waaaaahhhh! ¡Cómo cambió mi forma de ver el mundo, de sentirlo, de sentirme! Aquello era vida, una vida real y auténtica. Sentí que muchas cosas tenían más sentido, sobre todo en mi vida. Había algo que me hacía sentir bien sin tener que esforzarme por ello, venía solo, me llenaba solo...
Nunca más viviré en una ciudad si puedo evitarlo. Puede que no lo consiga, porque cualquier día me puedo ver forzado a hacerlo para sobrevivir a esta situación en la que nos han metido, donde no puede uno tener un trabajo cerca de donde vive, en unas condiciones dignas.
Si puedo evitarlo, nunca más. Si podéis vivir en una casa en el campo, aunque sea eventualmente, hacedlo. Nada volverá a ser igual. Encontraréis que todo cambia. Todo es diferente, mejor. Parece una chorrada pero hay que vivirlo para sentirlo...
aldobelus at 2016-02-01T00:32:22Z
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>> EVAnaRkISTO:
“[...] ¿por qué queréis liberar a una sociedad que es feliz en su alienación? [...]”
Eso siento muchas veces cuando hablo con la gente de Software Libre, aunque no sea el tema central de tu discurso. Pero es un buen ejemplo, creo.
Veo que comentando eso, se sienten tan felices de usar Facebook, Windows, Skype, Spotify...y así, que me siento sin fuerzas. Es eso, intentar "salvar" a alguien que es feliz con sus ojos cerrados, no quiere que le saques de su burbuja para nada, por ninguna razón. Es lo que les llena, se sienten integrados haciendo lo que hacen todos los demás y piensan que, si todo el mundo hace lo mismo, ¿cómo va a ser malo?
Aunque siempre vuelvo a intentarlo, a veces me siento vencido...:-(
aldobelus at 2016-02-01T00:40:36Z
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>> aldobelus:
“>> EVAnaRkISTO:
“[...] ¿por qué queréis liberar a una sociedad que es feliz en su alienación? [...]”
Eso siento muchas veces cuando hablo con la gente de Software Libre, aunque no sea el tema central de tu discurso. Pero es un buen ejemplo, creo.”
Hace tiempo que dejé de gastar energías en la gente que no quiere cambiar. Si veo que la situación es propicia dejo caer algunos comentarios para que quien quiera investigue por su cuenta.